En el proceso de extrusión de plástico, la temperatura es un parámetro crucial que afecta directamente a la calidad del producto final. Imagine un tubo de plástico que empieza a ablandarse excesivamente durante la extrusión. Este fenómeno, conocido como deformación, se produce cuando se supera la temperatura de procesamiento específica para ese tipo particular de plástico.
Cada polímero se puede procesar de forma óptima dentro de un rango de temperatura preciso. Si la temperatura supera este límite, las largas cadenas moleculares que componen el plástico pierden su rigidez y el material se licúa. Esto provoca varios problemas, entre los que se incluyen:
- Defectos dimensionales: el tubo extruido se deformará, con variaciones de diámetro y espesor que no cumplirán con las especificaciones requeridas.
- Pérdida de material: el plástico fundido puede escapar de las matrices de extrusión, lo que provoca desperdicios y un aumento de los costes de producción.
- Reducción de la resistencia mecánica: el producto final será más frágil y menos resistente a la tensión, lo que provocará una disminución del rendimiento.